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El dinero de Liechtenstein. Fórum y Ballena Blanca.
Ciudadan@s de Espartinas - sábado 10 de may de 2008     Mostrar Opciones
/.../05/10/71_liechtenstein_bloquea_fondos_millones_empresario_vinculado.html


Liechtenstein bloquea una cuenta de 2,17 millones a un empresario de Fórum

Liechtenstein ha bloqueado fondos por valor de 3,5 millones de francos suizos (2,17 millones de euros) de tres fundaciones de las que es beneficiario José Manuel Carlos Llorca, al que la Fiscalía considera uno de los máximos responsables de Fórum Filatélico pese a no figurar jurídicamente como administrador.

Según un escrito de la Fiscalía, las autoridades de Liechtenstein también han incautado bienes y documentos relacionados con Llorca "ante la sospecha de que pudiera estar llevando a cabo actividades de blanqueo de capitales", a raíz de las investigaciones que se están llevando a cabo en el Juzgado de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional.

Llorca fue imputado en octubre de 2006 por los presuntos delitos de estafa, insolvencia punible, falseamiento de cuentas anuales y blanqueo de capitales por la supuesta conexión de Fórum Filatélico con la operación Ballena Blanca, donde se investiga blanqueo de capitales procedentes del narcotráfico.

Los resultados de la comisión rogatoria enviada por el juez Baltasar Garzón a Liechtenstein revelan que dos de las tres fundaciones vinculadas a Llorca, actualmente en busca y captura, fueron canceladas entre 2001 y 2003, mientras que la tercera podría haber tenido como beneficiario real a la cónyuge de Llorca.

La Fiscalía ha solicitado al juez Garzón que libre una comisión rogatoria al país europeo para que ser bloqueen cautelarmente "cuantos depósitos, cuentas o activos figuren a nombre" de Llorca, de sus fundaciones u otras sociedades.

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Ciudadan@s de Espartinas - sábado 10 de may de 2008     Mostrar Opciones
Un repaso a José Manuel Carlos Llorca, implicado en el caso Fórum, en Ballena Blanca y en Malaya:


/.../default.asp?idpublicacio_PK=39&idioma=CAS&idnoticia_PK=45146&idseccio_PK=547&h=


Llorca, el rostro del blanqueador

• Es el hombre de los mil nombres, pero sólo tiene una cara. Y ése era su mayor secreto. Hasta ahora.

El catalán José Manuel Carlos Llorca está considerado como uno de los mayores blanqueadores de dinero de todo el mundo.

Huido de la Justicia, aparece en los principales escándalos financieros de los últimos años.


Reportaje por: Daniel MONTERO
Fotografías por: 24/09/07

Tiene al menos cinco nombres documentados y dos nacionalidades –la española y la británica–, pero es una sola persona. El catalán José Manuel Carlos Llorca Rodríguez está considerado por la policía española como el mayor blanqueador de dinero en activo. Y sus movimientos financieros le avalan. Su nombre aparece como imputado en los tres procedimientos contra el fraude más importantes de los últimos años –el caso Fórum, Ballena Blanca y la operación Malaya– y está buscado por la policía de nueve países. El juez Garzón le acusó de mover dinero para los capos de la droga. Y sus andanzas monetarias han generado una algarabía de exhortos y piezas separadas entre la Audiencia Nacional y todos los juzgados donde aparece alguno de sus nombres.

Pero Carlos Llorca era hasta hoy un completo desconocido. Un hombre sin rostro. Descripciones de testigos y un retrato robot servían hasta hace poco de sucedáneo orientativo para las pesquisas policiales que siguen su rastro desde Coín (Málaga) –donde se domicilia la mayoría de sus empresas– hasta los lugares más recónditos del planeta. En los archivos españoles era imposible encontrar una foto del personaje que ayudara a identificarlo. Su última imagen oficial data de hace más de 30 años, cuando Llorca renovó por última vez su documentación española. Pero en la era digital es complicado esquivar los objetivos. Y el gran blanqueador, siempre alerta, tuvo un descuido. Eso ha servido para poner cara al personaje y, sobre todo, para afinar su búsqueda por los circuitos monetarios y empresariales de medio mundo, con los paraísos fiscales más clásicos como destinos preferentes.

Huido de la Justicia desde hace años, Llorca se ha convertido en el gran ausente de varios procesos judiciales abiertos en España. Y el primero, incluso lo ha ganado. En marzo de este año, el Tribunal Supremo revocó una condena de ocho años de cárcel que pesaba sobre él por un delito de blanqueo de capitales procedentes del narcotráfico. Pero su nombre no queda limpio ni mucho menos. Varias instrucciones judiciales le vinculan de lleno con el dinero del narcotráfico o el fraude financiero. Y han dado una nueva oportunidad al juez Baltasar Garzón para sentarle en el banquillo, después de que el Tribunal Supremo considerara que la anterior condena de Llorca tenía “incorrecciones y lagunas” , por lo que fue revocada.

La fiscalía de la Audiencia Nacional le coloca incluso detrás del telón accionarial de Fórum Filatélico, la sociedad de inversión intervenida en mayo de 2006 y que dejó pendientes del proceso judicial a 200.000 ahorradores. Desde allí, los tentáculos de sus negocios pasan por la compra de terrenos en Marbella, investigados en la operación Ballena Blanca, y el supuesto pago de comisiones a Juan Antonio Roca, asesor urbanístico del Ayuntamiento de Marbella y principal imputado en la operación Malaya. Para los responsables de Fórum, Llorca era un simple asesor de la empresa. Pero los fiscales españoles no opinan igual. Vinculan al empresario fugado con las operaciones de Jesús Fernández de Prada, anterior propietario de Fórum Filatélico, y con la venta de sus acciones al actual responsable de la firma, Francisco Briones, imputado por estafa, administración desleal, insolvencia punible, delito contra la hacienda Pública y blanqueo de capitales.

Según el sumario del caso, el 24 de junio de 2002 la empresa Jesús Fernández de Prada SL vendió en Londres a una sociedad patrimonial de Francisco Briones 148.240 acciones de Fórum Filatélico por más de cuatro millones de euros. Sobre el papel, la operación supuso el traspaso de la sociedad a manos de Briones. Pero no era del todo cierto. El pago de las acciones se aplazó mediante cuotas anuales hasta 2012. Tres años después, un abogado de Marbella, Domingo Cuadra, recibió el encargo de habilitar una cuenta en una sucursal de la Costa del Sol para recibir los pagos de Briones. Según su declaración judicial, el ordenante de la operación no fue otro que Carlos Llorca. El saldo de esa cuenta ascendía en diciembre de 2006 a casi dos millones de euros. Un dinero que nadie reclamó. “Es evidente que el destinatario final de esos fondos no quiere disponer de ellos para no ser identificado” , explica el ministerio fiscal en uno de sus escritos. “En todo caso, en congruencia con la declaración de Domingo Cuadra, parece que Francisco Briones tuvo que adquirir las acciones de Fórum Filatélico del propio Llorca Rodríguez” , constata el documento. La policía española considera que Llorca controlaba la sociedad propietaria de las acciones de Fórum por medio de una firma interpuesta de Gibraltar, Bridestines Ltd.

La confirmación de estas sospechas llegó para los instructores del caso Fórum tras un registro en la sede madrileña de la entidad. Allí, los agentes encargados del caso localizaron un documento atribuido a Llorca. Era un plan estratégico en el que el financiero fugado daba órdenes precisas a dos directivos de Fórum sobre diversas operaciones. “Llorca decide hasta los horarios de las personas que han de facturar a las filiales de Fórum” , explica la fiscalía de la Audiencia Nacional, que advierte ante estas pruebas una connivencia de intereses entre Carlos Llorca y Francisco Briones al frente de Fórum.

En otro epígrafe del documento, Llorca da instrucciones sobre una operación con dos sociedades afincadas en Marbella: Marbesquare SL y Marbepurple SL. Estas dos empresas fueron intervenidas e investigadas en el seno de la operación Ballena Blanca contra el lavado de dinero procedente del narcotráfico. En el documento decomisado en la sede de Fórum, Llorca alude a la interrupción, replanteamiento y refinanciación de dos transacciones inmobiliarias circulares, destinadas, según los instructores del caso, al blanqueo de dinero. En la operación, tres fincas adquiridas por una filial de Fórum –Grupo Unido de Proyectos y Operaciones SA– debían volver, tras varias compras, a las manos de su propietario inicial, oculto tras el velo de varias sociedades. Según esta tesis, el dinero tendría apariencia legal al aparecer como resultante de una transacción comercial. Sin embargo, se trataría de una venta fraudulenta en tres pasos, en la que el vendedor y el comprador final son la misma persona. La instrucción de Ballena Blanca –con 48 personas detenidas– supuso el bloqueo de una cuenta de Fórum Filatélico con más de 13 millones de euros procedentes de Luxemburgo.

La actividad de la filial de Fórum en la Costa del Sol pasó también por el Ayuntamiento de Marbella. Y dejó su rastro en la operación Malaya, con el nombre de Llorca de nuevo a la cabeza y acusaciones de soborno por valor de cuatro millones de euros a favor de Juan Antonio Roca, ex asesor urbanístico del consistorio y actualmente en prisión. El 3 de marzo de 2004, Grupo Unido de Proyectos y Operaciones compró quince fincas propiedad en primera instancia de un narco italiano detenido en España y llamado Luigi Protani. Tras varias operaciones con Llorca como intermediario, los terrenos acabaron en manos de Fórum por medio de una de sus sociedades, y fueron incluidas en un convenio urbanístico firmado en 2004. El documento fue rubricado entre Grupo Unido –propiedad de Fórum– y la entonces alcaldesa de Marbella, Marisol Yagüe, que autorizó un exceso de edificabilidad por encima de lo que marcaban los planes urbanísticos para la zona. En el documento incautado en la sede de Fórum, Llorca explica sin tapujos: “Cuando llegue la etapa de pagar, será una buena señal. (…) Si no me informan lo contrario, en el ayuntamiento sigue mandando el mismo de siempre” . Los documentos intervenidos en la sociedad Maras Asesores, empleada por el principal imputado de la operación Malaya para contabilizar sus cobros en dinero negro según los informes policiales, registran pagos por un valor superior a los cuatro millones de euros a nombre de Llorca Rodríguez. Según los investigadores, el empresario fugado empleó como mediador en sus negociaciones con el Ayuntamiento a un intermediario llamado Francisco Aranda Núñez. En octubre de 2006, el juez encargado de la instrucción de la operación Malaya, Miguel Ángel Torres, dictó una orden de detención europea contra Llorca Rodríguez por estos hechos. En el documento, el magistrado explica que el dinero entregado por Llorca “es objeto de reparto del propio Roca entre los concejales del equipo de gobierno del Ayuntamiento de Marbella en posteriores días, quedándose el propio Roca con una parte muy importante de los fondos recibidos”.




Un escurridizo vegetariano

José Manuel Carlos Llorca Rodríguez nació el 14 de octubre de 1949 en La Seo d’Urgell (Lleida). Y quienes lo conocen lo consideran un hombre reservado, culto y elegante, y aseguran que suele rodearse de bellas mujeres. Un perfil de película para una persona de carne y hueso, que se define vegetariano y que ha tenido incluso, según los informes policiales, una vida pública. En la ficha de los servicios de inteligencia españoles sobre Llorca figura que el empresario estuvo al frente de la Cámara de Comercio de España en Gran Bretaña. Sin embargo, desde la entidad lo niegan con rotundidad. Los mismos documentos revelan que Llorca ha trabajado durante años como abogado en el país, bajo uno de sus álter ego: Simon York. Su historial judicial en España comienza en 1987. En aquellas fechas fue detenido por crear en el paraíso fiscal de la Isla de Man sociedades que eran vendidas a terceros para escapar del control fiscal. Y prosigue en 1995, cuando fue investigado por el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón en una operación en la que fueron incautados 110 kilos de cocaína. De allí salió una condena de ocho años para Llorca, que ha sido revocada por el Tribunal Supremo ante la falta de pruebas. El entramado empresarial del financiero fugado se centra en España en un polígono industrial de Coín (Málaga), donde domicilia gran parte de sus empresas. Pero sus actuaciones son investigadas por policías de Alemania, Portugal, Reino Unido, Bélgica, Andorra y el Reino Unido. Una larga lista de sabuesos.

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Ciudadan@s de Espartinas - sábado 10 de may de 2008     Mostrar Opciones
Contactos con la mafia, sociedades y "obras sociales" del gran blanqueador:




www.elmundo.es/suplementos/cronica/2006/573/1161468003.html


CORRUPCIÓN / RETRATO DEL GRAN BLANQUEADOR

ESTE HOMBRE ES ÉL SOLO PARAÍSO FISCAL

SE LLAMA Carlos. O José Manuel. O Simon. Llorca. O Yorca. Según le interese. Aparece en los tres grandes escándalos financieros españoles recientes. En la semana en la que se han conocido numerosas corrupciones con evasión de dinero, les presentamos al número 1

ANIBAL MALVAR

Ocho países europeos buscan a un español sin rostro. Y con tantos nombres -están documentados al menos cinco- que, si lo sientan en el banquillo a él solo, habría que pasarle lista, como en clase. José Manuel Carlos Llorca Rodríguez, catalán de 57 años cumplidos hace apenas una semana, es también Juan Carlos Llorca. Y Carlos Yorca. Y Simón York. Está en busca y captura como cerebro contable de tres de los escándalos financieros más espectaculares de este último rato. Su nombre aparece en los sumarios de la operación Malaya contra la corrupción urbanística en Marbella; de la operación Ballena Blanca que desmanteló una red de blanqueadores de dinero sucio; y en la supuesta estafa de Forum Filatélico, con 350.000 afectados que podrían perder sus ahorros.

Todo a través de empresas como Pharus Ibérica S.L. «Pharus colabora activamente en la defensa de nuestro planeta y de todos los seres vivos que la habitan: personas, animales y plantas, ya que, de acuerdo con sus estatutos, Pharus dona parte de sus beneficios de la siguiente forma: un 10% para proyectos del Tercer Mundo, un 10% para ONGs y otro 30% para el sostenimiento de los estudios, investigaciones y obras sociales de la fundación Pharus».

Llorca es el autor intelectual, y quizá incluso material, de estas bienintencionadas líneas que sirven de ideario a la revista Pharus. Nada que ver con lo que se espera del mayor blanqueador de dinero procedente de las mafias italianas, del tráfico de drogas africano y suramericano, y del tráfico de armas entre Liberia y Sierra Leona. Vale. Parte de los beneficios de la ecoidealista publicación los desviaba a causas humanitarias. Sus colaboradores más cercanos en la parte legal de sus negocios comprenden ahora una frase que él solía repetir: «Esta revista a mí me sirve para lavar mi conciencia». Aunque también con ella lavaba dinero muy guarro.

Llorca es algo feo, algo calvo, algo bajo y algo achatado de espalda, como un planeta. Y silencioso como un planeta en rotación: no hay nadie que capte el rumor de sus amaneceres financieros y sus anocheceres judiciales -como ahora, en busca y captura- en una carrera delictiva que ya se extiende durante dos décadas.

En todo este tiempo, nadie ha podido hacerse con una foto suya que guíe los ojeos de las policías española, británica, alemana, suiza, francesa, holandesa, belga y luxemburguesa, todas deseosas de ser su pareja de baile. Sus amigos tampoco tienen. Sus enemigos ya quisieran. En su casa la Policía tampoco encontró ninguna. Sólo cuentan con el viejo fotomatón de un pasaporte expedido hace 30 años.

La Sección de Delincuencia Económica y Blanqueo de Capitales de la Policía asegura que este hombre, catalán de origen, se constituye «de hecho en una red de sociedades off-shore equivalente a un paraíso fiscal». Llorca es en sí mismo un pequeño país virtual. José Manuel Juan Carlos Llorca Yorka Rodríguez Simon es un paraíso fiscal, como Gibraltar, pero más difícil de encontrar en los mapas.

Tiene un carné de identidad con el número 38.040.355 y documento de ciudadanía británica 014461669, pero su pasaporte actualizado no existe a pesar de que viaja -y viajó cuando era un hombre-estado aún sin antecedentes- hasta todos los confines del mundo. Su carné de conducir caducó en 1988 y se le identifica con una fotografía de 10 años antes, cuando tenía 29 años. Por entonces su dirección era en la localidad madrileña de Aravaca, calle San Anacleto número dos. En las bases de datos de la Guardia Civil no aparece más que su nombre y un par de viejas evidencias. Con su carné caducado hace casi dos décadas conducía, hasta su evasión, un BMW X5 cuyo valor, dependiendo del modelo, oscila entre los 70.000 y los 100.000 euros.

¿Su secreto? La discreción. Apenas nadie lo conoce. Jamás se deja fotografiar. Sus colaboradores inmediatos en cada etapa de su ascenso hasta las cimas de la corrupción se cuentan con los dedos de la mano. Comisiones millonarias por recalificaciones, como las que ahora salpican la crónica nacional desde Marbella a Ciempozuelos y a Tres Cantos, nunca eran negociadas por él directamente viva voce. La mayoría de las personas con las que hizo tratos en la Costa del Sol apenas le conocían.

Llorca nació en la Seo d Urgell (Lleida) el 14 de octubre de 1949. De familia humilde. Y su rastro se pierde hacia Londres, un emigrante más sin estudios. Hasta que en 1987 es detenido por la Brigada de Delitos Monetarios de la Policía acusado de crear sociedades off-shore en la Isla de Mann para facilitar a residentes extranjeros en España la evasión de capitales.

CONEXIÓN GIBRALTAREÑA

Las sociedades off-shore son aquellas que se constituyen en un país pero que sólo pueden operar fuera de él. Las ventajas son múltiples: no pagan impuestos, anonimato del nombre de los accionistas, bajos costos de constitución y mantenimiento, capital social expresado en cualquier moneda, ausencia de control por parte de autoridades monetarias y domicilio social constituido en cualquier lugar del mundo.

La red de Llorca opera a través de ellas. Y en muchas ocasiones desde Gibraltar, adonde viaja continuamente. El promedio anual de creación de sociedades en Gibraltar alcanza la cifra de 3.000 y la vida media de cada una es de cinco años. Su única finalidad consiste en ocultar a los auténticos titulares y están siendo utilizadas de forma generalizada en la Costa del Sol, la cuna de la fortuna de Llorca, para adquirir propiedades. Dinero de procedencia incierta que se pierde en el laberinto. Llorca se compraba a sí mismo, a través de sociedades off-shore, propiedades con dinero negro ajeno y revendía perdiendo dinero. Luego el capital se extraviaba en decenas de operaciones bancarias y adquisiciones. Al final, volvía a recomprarse barato, y vendía a precio de mercado real. La plusvalía se repartía entre beneficios de Llorca y comisiones. Y al dueño del dinero negro se le devolvía blanco parte de los suyo. El entorchado de bancos y empresas era tan tupido y enrevesado que en ocasiones se permitía el lujo de no pagarse a sí mismo. Se limitaba a fragmentar el capital en cuentas menores de bancos extranjeros donde las empresas de sus testaferros operaban con asidudad. Cantidades que por separado no llamaban la atención a los investigadores.

En 1995 la misma brigada policial investiga a Llorca por blanqueo de dinero de una red mafiosa italiana -poseedora de dos bancos privados en las islas caribeñas de San Vicente y Granadina- a la que se le interceptan 110 kilos de cocaína.

Llorca se instala definitivamente en España a mediados de los años 90 ya como multimillonario, casado y con dos hijos adolescentes y bilingües -se educaron en parte en Londres-, y se asienta en Marbella. Para colaborar «activamente en la defensa de nuestro planeta y de todos los seres vivos que la habitan» con una editora, Pharus, que sirve de tapadera a sus negocios de blanqueo de narcocapitales.

La página cuatro del informe policial datado el 11 de noviembre de 2005 asegura que fue presidente de la Cámara de Comercio de España en Gran Bretaña. Aserto que la entidad londinense desmiente a CRONICA después de consultar archivos. No influye para nada en su sonado desembarco -erige un polígono industrial y una mansión en Coín- el hecho de que ya se encuentre en busca y captura por blanqueo de capital procedente del tráfico de drogas.

Quizá porque nada que no sea legal está a su nombre. Pero ya entonces, el juez Baltasar Garzón ordena una intervención en su chalé que acaba con su mujer -María de los Angeles, dulce y hippie como una ibicenca de los años 70- en comisaría durante una noche. Él está de viaje. «Eso nunca se lo perdonaré a Garzón», solía decir cuando recordaba esa mancha ante sus amigos y empleados legales. A los que tenía convencidos de que un socio poco escrupuloso había sido el causante del desapaño con el super-juez.

LEJOS DE LA JET

Llorca llega a la Costa del Sol autopostulándose como licenciado en Derecho y con experiencia en asesoría financiera. Aunque no se lo dice a demasiada gente y muchos de sus colaboradores no le creen. Nunca se mezcla con la alta sociedad marbellí, donde más bien se forja muy premeditadamente una imagen de arisco y paleto que le viene muy bien para pasar desapercibido. Para flirtear con la jet tiene subalternos más dotados que él en cuanto encanto físico y a savoir faire social. Que, además, gustan del alterne y el negocieo y asumen la titularidad de las empresas de su entramado con gusto. Pasan por arte de Llorca de maf****s de medio pelo a potentados a los que se reverencia en los lugares más in de la costa más in.

Aki Johhannes Kujala es el más visible de ellos. Nació en Helsinki (Finlandia) el 21 de septiembre de 1964. Es un hombre atractivo y muy inteligente que no necesita reservar mesa para dos en ninguno de los restaurantes que salpican la costa de Málaga a Estepona. Fuentes de la Guardia Civil sitúan su residencia en la urbanización La Zagaleta, entre San Pedro de Alcántara y Ronda, uno de los parajes «más exclusivos», como horterizan las promociones urbanísticas, de la provincia de oro. Uno de los guardas de seguridad de la finca desmiente al periodista la información de la Benemérita: «Viene mucho, porque aquí tiene muchos amigos. Pero el señor Kujala no tiene casa aquí».

Desde que salió de la cárcel en noviembre de 2005 después de pagar 150.000 euros de fianza, tras varios meses cumpliendo preventiva incondicional por sus negocios con Llorca vinculados a la macrooperación contra el blanqueo Ballena Blanca, Kujala no se deja ver tanto como antes.

El otro hombre social de Llorca se llama Luigi Protani. Nacido el 27 de septiembre de 1954 en Genzano de Roma, es detenido en 2001 por orden de la Interpol bajo acusación de traficar con 200 kilos de cocaína entre Venezuela e Italia. Fue extraditado a su país y cumple condena en la cárcel de Roma hasta 2012. Un hombre peligroso. Con antecedentes violentos de lo menos fashion antes de montarse en la carroza/calabaza de Llorca, Yorca, York.

Mientras sus lugartenientes iban cayendo y Llorca los sustituía, él continuaba con su vida anacoreta entre el polígono de Coín, donde se asienta la sede social de varias de sus empresas, y su chalet. Aparentemente, Llorca era un empresario enteramente dedicado al negocio de la edición, aunque con muchos otros intereses delegados.

EL RICO ALTERNATIVO

Creó Pharus en 1998. De contenido ecologista y alternativo. Y origen de una fundación que aglutinó a centenares de empresas de toda España -el catálogo incluye desde gigantes como El Corte Inglés, que puso a la venta su Gran guía del consumo responsable, hasta modestos talleres de neumáticos- cuya filosofía excluía todos aquellos productos derivados de la experimentación con animales o con cualquier compuesto antiecológico. Aunque detrás de tan altruistas intenciones se enmarañaba una red de empresas -muchas de ellas dedicadas a la construcción- con la que se blanqueaba capital de procedencia mafiosa. Mientras ayudaba al Tercer Mundo con donaciones, blanqueaba el dinero de los traficantes de armas que alimentan los conflictos bélicos en el Golfo de Guinea. Estos capitales los movía a través de la filial Fórum Africa, vinculada a Fórum Filatélico -como más tarde estaría todo el entramado de empresas Pharus- y dedicada oficialmente a exportar e importar madera.

Llorca es un vegetariano fundamentalista. En cierta ocasión reprendió jocosamente a uno de sus empleados por llevar un bistec empanado para el almuerzo: «En mi oficina no se comen animales muertos». Llegó incluso a contratar una cocinera que preparaba exclusivamente comida vegetariana para sus trabajadores en Coín.

Entre la sociedad fashion marbellí, los comentarios de Llorca recomendando restaurantes baratos a sus riquísimos vecinos las escasas veces en que se dejaba ver en sociedad -nunca en actos públicos, jamás a tiro de las cámaras- eran considerados como un refrendo más de su vulgaridad. Pero eso le importaba poco.

Algunos de sus colaboradores más cercanos llegaron a conocer su casa. «No era una mansión... Bueno, sí es una mansión, una casa grande, una finca enorme, pero todo muy sencillo. Decorada sin ostentación, aunque tampoco se puede decir que con muy buen gusto. Y allí tenía gallinas, patos, perros... Y los cuidaba él mismo. José Manuel... bueno, en nuestra revista era José Manuel; en la otra, en Absolute, era Carlos... José Manuel es un hippie. Y su ex compañera también lo era. Y sus dos hijos, un chico y una chica que ahora tendrán veintipocos, admiraban las posturas del padre. Era la familia feliz».

-¿Y los que trabajabais tan cerca de él no percibíais nada raro?

-Hombre, a veces nos preguntábamos de dónde podían salir tantos medios para una revista así, tan alternativa... Pero José Manuel era un millonario y la revista era su juguete, ¿entiendes?

-¿No viajaba?

-Sí, sí... Todo el tiempo. Y claro, una no es tonta, y piensas... de aquel país a éste, y de éste a aquel otro... Y relacionas.

Países como Colombia, Venezuela, Italia, Suiza, Gibraltar, el continente africano, Andorra... Simon York -cuando viajaba su identidad era la de Simon York- hacía personalmente muchos de los contactos con los capos de las mafias de la droga de todo el mundo, según las investigaciones de la Udyco.

Después, de regreso a España, volvía a ser José Manuel Llorca o Carlos Yorca y ensortijaba el dinero negro en un laberinto de empresas y bancos -en una sola operación la Udyco constata el trasiego de 5.550.000 euros por 12 cuentas bancarias y 11 empresas diferentes- prácticamente inescrutable para los investigadores.

El Juzgado número 5 marbellí ha podido rastrear movimientos de capital superiores a los 13 millones de euros procedentes de Forum Filatélico orquestados por Llorca a través de testaferros. Y es notorio para los investigadores que sólo se trata del pezón del iceberg.

Con la llegada de Forum Filatélico, acusado el pasado verano de estafar a los más de 350.000 clientes captados en sus más de 30 años de existencia, comienza a redactarse el epitafio del entramado societario de Llorca en Marbella. Francisco Briones, presidente de la filatélica, empieza a aparecer por las oficinas de Coín. Llorca editaba ya la revista de Forum. Y una de las empresas de Llorca es participada al 100% por aquélla.

La aparición en Pharus de Lucía Valcarce Ruiz, a quien la policía ya vinculaba con Llorca en la etapa londinense, y su ascenso como apoderada y presidenta de varias sociedades, coincide también con el final de la relación de Llorca con María de los Angeles, que trabajaba como supervisora de la calidad de los productos ecológicos.

Él se compra un apartamento en Puerto Banús y empieza a descuidar su antigua discreción. Se deja ver con mujeres, se convierte en un play boy marbellí al más rancio estilo. Aunque continúa sin asistir a eventos donde una cámara pueda atentar contra su parapeto de hombre sin rostro. Ha tenido que sustituir a sus colaboradores íntimos tras el ingreso de los sucesivos en prisión. Y acaba cerrando Pharus para entrar en el mundo de las publicaciones de lujo. Adquiere Absolute Marbella, gratuito dedicado a promoción de mercancías high standing: joyas, perfumes, ropa...

Después abrirá, también bajo el sello Absolute, ediciones en Málaga, en Madrid y en Nueva York, donde la mancheta se viste con algunas de las firmas de fotógrafos más importantes del mundo y con los fichajes del editor Ernest Renzulli -un histórico de Robb Report- y del director Andrew Essex -procedente de otra publicación estrella del género llamada Details.

COSAS MUY RARAS

«En la sede de Absolute en Marbella pasaban cosas muy raras. Allí él no iba mucho, pero sí su gente. A veces con matelas, se encerraban toda la noche dos chicos marroquís allí con la puerta cerrada. Con lo que pasó después, los que trabajábamos en Absolute en esa época sospechamos hasta que se dedicaban a contar dinero. Toda la noche contando dinero. Era todo muy extraño», relata una de las trabajadoras de la revista.

El trato con los trabajadores también se pudre. Ya no es el ambiente cordial que se respiraba en la idealista Pharus. «Aunque en Pharus, al final, la mano de hierro de Lucía Valcarce ya se notaba. Llegaba a cronometrar el tiempo que tardábamos en ir al baño. Y los fumadores tuvieron que prolongar su jornada media hora».

Los cambios en la dirección de Absolute se suceden. La calidad de fotógrafos y redactores va mermando. Como si esta vez a Llorca sólo le interesara la revista como una simple tapadera. Como si el idealista hubiera sido consumido por el mister Hyde que manejaba los hilos de la cara oculta del dinero. ¿A dónde se puede ir a ocultar un tío así? El guardia civil mira al periodista como buscando el lugar donde se ha dado el golpe en la cabeza.

-c***, Aníbal... ¿Él? En cualquier parte. Y encuéntralo.

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Piripipi - sábado 10 de may de 2008     Mostrar Opciones
Ciudadan@s de Espartinas escribió:
Contactos con la mafia, sociedades y "obras sociales" del gran blanqueador:




www.elmundo.es/suplementos/cronica/2006/573/1161468003.html


CORRUPCIÓN / RETRATO DEL GRAN BLANQUEADOR

ESTE HOMBRE ES ÉL SOLO PARAÍSO FISCAL

SE LLAMA Carlos. O José Manuel. O Simon. Llorca. O Yorca. Según le interese. Aparece en los tres grandes escándalos financieros españoles recientes. En la semana en la que se han conocido numerosas corrupciones con evasión de dinero, les presentamos al número 1

ANIBAL MALVAR

Ocho países europeos buscan a un español sin rostro. Y con tantos nombres -están documentados al menos cinco- que, si lo sientan en el banquillo a él solo, habría que pasarle lista, como en clase. José Manuel Carlos Llorca Rodríguez, catalán de 57 años cumplidos hace apenas una semana, es también Juan Carlos Llorca. Y Carlos Yorca. Y Simón York. Está en busca y captura como cerebro contable de tres de los escándalos financieros más espectaculares de este último rato. Su nombre aparece en los sumarios de la operación Malaya contra la corrupción urbanística en Marbella; de la operación Ballena Blanca que desmanteló una red de blanqueadores de dinero sucio; y en la supuesta estafa de Forum Filatélico, con 350.000 afectados que podrían perder sus ahorros.

Todo a través de empresas como Pharus Ibérica S.L. «Pharus colabora activamente en la defensa de nuestro planeta y de todos los seres vivos que la habitan: personas, animales y plantas, ya que, de acuerdo con sus estatutos, Pharus dona parte de sus beneficios de la siguiente forma: un 10% para proyectos del Tercer Mundo, un 10% para ONGs y otro 30% para el sostenimiento de los estudios, investigaciones y obras sociales de la fundación Pharus».

Llorca es el autor intelectual, y quizá incluso material, de estas bienintencionadas líneas que sirven de ideario a la revista Pharus. Nada que ver con lo que se espera del mayor blanqueador de dinero procedente de las mafias italianas, del tráfico de drogas africano y suramericano, y del tráfico de armas entre Liberia y Sierra Leona. Vale. Parte de los beneficios de la ecoidealista publicación los desviaba a causas humanitarias. Sus colaboradores más cercanos en la parte legal de sus negocios comprenden ahora una frase que él solía repetir: «Esta revista a mí me sirve para lavar mi conciencia». Aunque también con ella lavaba dinero muy guarro.

Llorca es algo feo, algo calvo, algo bajo y algo achatado de espalda, como un planeta. Y silencioso como un planeta en rotación: no hay nadie que capte el rumor de sus amaneceres financieros y sus anocheceres judiciales -como ahora, en busca y captura- en una carrera delictiva que ya se extiende durante dos décadas.

En todo este tiempo, nadie ha podido hacerse con una foto suya que guíe los ojeos de las policías española, británica, alemana, suiza, francesa, holandesa, belga y luxemburguesa, todas deseosas de ser su pareja de baile. Sus amigos tampoco tienen. Sus enemigos ya quisieran. En su casa la Policía tampoco encontró ninguna. Sólo cuentan con el viejo fotomatón de un pasaporte expedido hace 30 años.

La Sección de Delincuencia Económica y Blanqueo de Capitales de la Policía asegura que este hombre, catalán de origen, se constituye «de hecho en una red de sociedades off-shore equivalente a un paraíso fiscal». Llorca es en sí mismo un pequeño país virtual. José Manuel Juan Carlos Llorca Yorka Rodríguez Simon es un paraíso fiscal, como Gibraltar, pero más difícil de encontrar en los mapas.

Tiene un carné de identidad con el número 38.040.355 y documento de ciudadanía británica 014461669, pero su pasaporte actualizado no existe a pesar de que viaja -y viajó cuando era un hombre-estado aún sin antecedentes- hasta todos los confines del mundo. Su carné de conducir caducó en 1988 y se le identifica con una fotografía de 10 años antes, cuando tenía 29 años. Por entonces su dirección era en la localidad madrileña de Aravaca, calle San Anacleto número dos. En las bases de datos de la Guardia Civil no aparece más que su nombre y un par de viejas evidencias. Con su carné caducado hace casi dos décadas conducía, hasta su evasión, un BMW X5 cuyo valor, dependiendo del modelo, oscila entre los 70.000 y los 100.000 euros.

¿Su secreto? La discreción. Apenas nadie lo conoce. Jamás se deja fotografiar. Sus colaboradores inmediatos en cada etapa de su ascenso hasta las cimas de la corrupción se cuentan con los dedos de la mano. Comisiones millonarias por recalificaciones, como las que ahora salpican la crónica nacional desde Marbella a Ciempozuelos y a Tres Cantos, nunca eran negociadas por él directamente viva voce. La mayoría de las personas con las que hizo tratos en la Costa del Sol apenas le conocían.

Llorca nació en la Seo d Urgell (Lleida) el 14 de octubre de 1949. De familia humilde. Y su rastro se pierde hacia Londres, un emigrante más sin estudios. Hasta que en 1987 es detenido por la Brigada de Delitos Monetarios de la Policía acusado de crear sociedades off-shore en la Isla de Mann para facilitar a residentes extranjeros en España la evasión de capitales.

CONEXIÓN GIBRALTAREÑA

Las sociedades off-shore son aquellas que se constituyen en un país pero que sólo pueden operar fuera de él. Las ventajas son múltiples: no pagan impuestos, anonimato del nombre de los accionistas, bajos costos de constitución y mantenimiento, capital social expresado en cualquier moneda, ausencia de control por parte de autoridades monetarias y domicilio social constituido en cualquier lugar del mundo.

La red de Llorca opera a través de ellas. Y en muchas ocasiones desde Gibraltar, adonde viaja continuamente. El promedio anual de creación de sociedades en Gibraltar alcanza la cifra de 3.000 y la vida media de cada una es de cinco años. Su única finalidad consiste en ocultar a los auténticos titulares y están siendo utilizadas de forma generalizada en la Costa del Sol, la cuna de la fortuna de Llorca, para adquirir propiedades. Dinero de procedencia incierta que se pierde en el laberinto. Llorca se compraba a sí mismo, a través de sociedades off-shore, propiedades con dinero negro ajeno y revendía perdiendo dinero. Luego el capital se extraviaba en decenas de operaciones bancarias y adquisiciones. Al final, volvía a recomprarse barato, y vendía a precio de mercado real. La plusvalía se repartía entre beneficios de Llorca y comisiones. Y al dueño del dinero negro se le devolvía blanco parte de los suyo. El entorchado de bancos y empresas era tan tupido y enrevesado que en ocasiones se permitía el lujo de no pagarse a sí mismo. Se limitaba a fragmentar el capital en cuentas menores de bancos extranjeros donde las empresas de sus testaferros operaban con asidudad. Cantidades que por separado no llamaban la atención a los investigadores.

En 1995 la misma brigada policial investiga a Llorca por blanqueo de dinero de una red mafiosa italiana -poseedora de dos bancos privados en las islas caribeñas de San Vicente y Granadina- a la que se le interceptan 110 kilos de cocaína.

Llorca se instala definitivamente en España a mediados de los años 90 ya como multimillonario, casado y con dos hijos adolescentes y bilingües -se educaron en parte en Londres-, y se asienta en Marbella. Para colaborar «activamente en la defensa de nuestro planeta y de todos los seres vivos que la habitan» con una editora, Pharus, que sirve de tapadera a sus negocios de blanqueo de narcocapitales.

La página cuatro del informe policial datado el 11 de noviembre de 2005 asegura que fue presidente de la Cámara de Comercio de España en Gran Bretaña. Aserto que la entidad londinense desmiente a CRONICA después de consultar archivos. No influye para nada en su sonado desembarco -erige un polígono industrial y una mansión en Coín- el hecho de que ya se encuentre en busca y captura por blanqueo de capital procedente del tráfico de drogas.

Quizá porque nada que no sea legal está a su nombre. Pero ya entonces, el juez Baltasar Garzón ordena una intervención en su chalé que acaba con su mujer -María de los Angeles, dulce y hippie como una ibicenca de los años 70- en comisaría durante una noche. Él está de viaje. «Eso nunca se lo perdonaré a Garzón», solía decir cuando recordaba esa mancha ante sus amigos y empleados legales. A los que tenía convencidos de que un socio poco escrupuloso había sido el causante del desapaño con el super-juez.

LEJOS DE LA JET

Llorca llega a la Costa del Sol autopostulándose como licenciado en Derecho y con experiencia en asesoría financiera. Aunque no se lo dice a demasiada gente y muchos de sus colaboradores no le creen. Nunca se mezcla con la alta sociedad marbellí, donde más bien se forja muy premeditadamente una imagen de arisco y paleto que le viene muy bien para pasar desapercibido. Para flirtear con la jet tiene subalternos más dotados que él en cuanto encanto físico y a savoir faire social. Que, además, gustan del alterne y el negocieo y asumen la titularidad de las empresas de su entramado con gusto. Pasan por arte de Llorca de maf****s de medio pelo a potentados a los que se reverencia en los lugares más in de la costa más in.

Aki Johhannes Kujala es el más visible de ellos. Nació en Helsinki (Finlandia) el 21 de septiembre de 1964. Es un hombre atractivo y muy inteligente que no necesita reservar mesa para dos en ninguno de los restaurantes que salpican la costa de Málaga a Estepona. Fuentes de la Guardia Civil sitúan su residencia en la urbanización La Zagaleta, entre San Pedro de Alcántara y Ronda, uno de los parajes «más exclusivos», como horterizan las promociones urbanísticas, de la provincia de oro. Uno de los guardas de seguridad de la finca desmiente al periodista la información de la Benemérita: «Viene mucho, porque aquí tiene muchos amigos. Pero el señor Kujala no tiene casa aquí».

Desde que salió de la cárcel en noviembre de 2005 después de pagar 150.000 euros de fianza, tras varios meses cumpliendo preventiva incondicional por sus negocios con Llorca vinculados a la macrooperación contra el blanqueo Ballena Blanca, Kujala no se deja ver tanto como antes.

El otro hombre social de Llorca se llama Luigi Protani. Nacido el 27 de septiembre de 1954 en Genzano de Roma, es detenido en 2001 por orden de la Interpol bajo acusación de traficar con 200 kilos de cocaína entre Venezuela e Italia. Fue extraditado a su país y cumple condena en la cárcel de Roma hasta 2012. Un hombre peligroso. Con antecedentes violentos de lo menos fashion antes de montarse en la carroza/calabaza de Llorca, Yorca, York.

Mientras sus lugartenientes iban cayendo y Llorca los sustituía, él continuaba con su vida anacoreta entre el polígono de Coín, donde se asienta la sede social de varias de sus empresas, y su chalet. Aparentemente, Llorca era un empresario enteramente dedicado al negocio de la edición, aunque con muchos otros intereses delegados.

EL RICO ALTERNATIVO

Creó Pharus en 1998. De contenido ecologista y alternativo. Y origen de una fundación que aglutinó a centenares de empresas de toda España -el catálogo incluye desde gigantes como El Corte Inglés, que puso a la venta su Gran guía del consumo responsable, hasta modestos talleres de neumáticos- cuya filosofía excluía todos aquellos productos derivados de la experimentación con animales o con cualquier compuesto antiecológico. Aunque detrás de tan altruistas intenciones se enmarañaba una red de empresas -muchas de ellas dedicadas a la construcción- con la que se blanqueaba capital de procedencia mafiosa. Mientras ayudaba al Tercer Mundo con donaciones, blanqueaba el dinero de los traficantes de armas que alimentan los conflictos bélicos en el Golfo de Guinea. Estos capitales los movía a través de la filial Fórum Africa, vinculada a Fórum Filatélico -como más tarde estaría todo el entramado de empresas Pharus- y dedicada oficialmente a exportar e importar madera.

Llorca es un vegetariano fundamentalista. En cierta ocasión reprendió jocosamente a uno de sus empleados por llevar un bistec empanado para el almuerzo: «En mi oficina no se comen animales muertos». Llegó incluso a contratar una cocinera que preparaba exclusivamente comida vegetariana para sus trabajadores en Coín.

Entre la sociedad fashion marbellí, los comentarios de Llorca recomendando restaurantes baratos a sus riquísimos vecinos las escasas veces en que se dejaba ver en sociedad -nunca en actos públicos, jamás a tiro de las cámaras- eran considerados como un refrendo más de su vulgaridad. Pero eso le importaba poco.

Algunos de sus colaboradores más cercanos llegaron a conocer su casa. «No era una mansión... Bueno, sí es una mansión, una casa grande, una finca enorme, pero todo muy sencillo. Decorada sin ostentación, aunque tampoco se puede decir que con muy buen gusto. Y allí tenía gallinas, patos, perros... Y los cuidaba él mismo. José Manuel... bueno, en nuestra revista era José Manuel; en la otra, en Absolute, era Carlos... José Manuel es un hippie. Y su ex compañera también lo era. Y sus dos hijos, un chico y una chica que ahora tendrán veintipocos, admiraban las posturas del padre. Era la familia feliz».

-¿Y los que trabajabais tan cerca de él no percibíais nada raro?

-Hombre, a veces nos preguntábamos de dónde podían salir tantos medios para una revista así, tan alternativa... Pero José Manuel era un millonario y la revista era su juguete, ¿entiendes?

-¿No viajaba?

-Sí, sí... Todo el tiempo. Y claro, una no es tonta, y piensas... de aquel país a éste, y de éste a aquel otro... Y relacionas.

Países como Colombia, Venezuela, Italia, Suiza, Gibraltar, el continente africano, Andorra... Simon York -cuando viajaba su identidad era la de Simon York- hacía personalmente muchos de los contactos con los capos de las mafias de la droga de todo el mundo, según las investigaciones de la Udyco.

Después, de regreso a España, volvía a ser José Manuel Llorca o Carlos Yorca y ensortijaba el dinero negro en un laberinto de empresas y bancos -en una sola operación la Udyco constata el trasiego de 5.550.000 euros por 12 cuentas bancarias y 11 empresas diferentes- prácticamente inescrutable para los investigadores.

El Juzgado número 5 marbellí ha podido rastrear movimientos de capital superiores a los 13 millones de euros procedentes de Forum Filatélico orquestados por Llorca a través de testaferros. Y es notorio para los investigadores que sólo se trata del pezón del iceberg.

Con la llegada de Forum Filatélico, acusado el pasado verano de estafar a los más de 350.000 clientes captados en sus más de 30 años de existencia, comienza a redactarse el epitafio del entramado societario de Llorca en Marbella. Francisco Briones, presidente de la filatélica, empieza a aparecer por las oficinas de Coín. Llorca editaba ya la revista de Forum. Y una de las empresas de Llorca es participada al 100% por aquélla.

La aparición en Pharus de Lucía Valcarce Ruiz, a quien la policía ya vinculaba con Llorca en la etapa londinense, y su ascenso como apoderada y presidenta de varias sociedades, coincide también con el final de la relación de Llorca con María de los Angeles, que trabajaba como supervisora de la calidad de los productos ecológicos.

Él se compra un apartamento en Puerto Banús y empieza a descuidar su antigua discreción. Se deja ver con mujeres, se convierte en un play boy marbellí al más rancio estilo. Aunque continúa sin asistir a eventos donde una cámara pueda atentar contra su parapeto de hombre sin rostro. Ha tenido que sustituir a sus colaboradores íntimos tras el ingreso de los sucesivos en prisión. Y acaba cerrando Pharus para entrar en el mundo de las publicaciones de lujo. Adquiere Absolute Marbella, gratuito dedicado a promoción de mercancías high standing: joyas, perfumes, ropa...

Después abrirá, también bajo el sello Absolute, ediciones en Málaga, en Madrid y en Nueva York, donde la mancheta se viste con algunas de las firmas de fotógrafos más importantes del mundo y con los fichajes del editor Ernest Renzulli -un histórico de Robb Report- y del director Andrew Essex -procedente de otra publicación estrella del género llamada Details.

COSAS MUY RARAS

«En la sede de Absolute en Marbella pasaban cosas muy raras. Allí él no iba mucho, pero sí su gente. A veces con matelas, se encerraban toda la noche dos chicos marroquís allí con la puerta cerrada. Con lo que pasó después, los que trabajábamos en Absolute en esa época sospechamos hasta que se dedicaban a contar dinero. Toda la noche contando dinero. Era todo muy extraño», relata una de las trabajadoras de la revista.

El trato con los trabajadores también se pudre. Ya no es el ambiente cordial que se respiraba en la idealista Pharus. «Aunque en Pharus, al final, la mano de hierro de Lucía Valcarce ya se notaba. Llegaba a cronometrar el tiempo que tardábamos en ir al baño. Y los fumadores tuvieron que prolongar su jornada media hora».

Los cambios en la dirección de Absolute se suceden. La calidad de fotógrafos y redactores va mermando. Como si esta vez a Llorca sólo le interesara la revista como una simple tapadera. Como si el idealista hubiera sido consumido por el mister Hyde que manejaba los hilos de la cara oculta del dinero. ¿A dónde se puede ir a ocultar un tío así? El guardia civil mira al periodista como buscando el lugar donde se ha dado el golpe en la cabeza.

-c***, Aníbal... ¿Él? En cualquier parte. Y encuéntralo.


Pájaros como este han habido y hay muchos en Marbella y en general en esta costa. Un buen sitio para vivir, falsos oropeles a toda hora del día, revistas de lujo que se dedican a la jet y toda su parafernalia de cenas, almuerzos, galas etc,etc, vacías de contenido a excepción de las páginas dedicadas a ofertar grandes mansiones, caras bonitas, cremas night & day, perfumes,
coches de alta gama, todo para gente de muchos posibles y pocos escrúpulos.

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