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NO ES EL ISLAM, SINO LA DESVINCULACIÓN
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Peter-Pan - martes 8 de noviembre de 2005 Mostrar Opciones
| Por: Peter-Pan |
| Fecha: martes 8 de noviembre de 2005 |
| Asunto: NO ES EL ISLAM, SINO LA DESVINCULACIÓN |
| Responder citando |
Francia parece desconcertada ante el grave conflicto que viven sus calles y que, a lo largo de 10 días, se ha ido extendiendo por todo el país hasta alcanzar la dimensión de una verdadera revuelta. Es notorio que la clase política tiene muchas dificultades para interpretar el fenómeno y, por consiguiente, responder. El Gobierno ha oscilado, a lo largo de estos días, entre la mano dura, las promesas de ayudas económicas y la vuelta a la mano dura en un constante tejer y destejer. La simple lectura de los grandes diarios franceses hace ver bien a las claras que no saben muy bien cómo diagnosticar lo que sucede, quizás porque el diagnóstico altera a todo el sistema y no sólo la interpretación del mismo por la derecha o la izquierda.
La idea de que las denominadas ZUS (Zonas Urbanas Sensibles) eran lugares de donde se caía en la marginación, sin poder emerger de ella, es falsa. Los datos muestran que el 53 por ciento de su población ha abandonado estas “zonas urbanas sensibles” para buscar mejor acomodo y que otro 12 por ciento han cambiado de vivienda en las misma áreas, lo que se interpreta como una mejora de sus condiciones de vida. No es tanto que no exista movilidad social, sino sobre todo que las ZUS actúan como receptor de aquellas personas y familias que no consiguen dicha movilidad. Por consiguiente, las personas cambian pero los índices de paro y de fracaso escolar se mantienen con la llegada de nuevos contingentes.
Tampoco la pobreza literalmente entendida explica la revuelta. Ni empezó en las zonas más pobres ni son sus condiciones de vida, en términos españoles, tan malas como para justificar la desesperación que podría entrañar una reacción tan violenta y extendida de la noche a la mañana. Se ha dicho que eran las bandas organizadas, los traficantes y el radicalismo musulmán, los agentes que habían extendido el conflicto. Los dos últimos se han revelado absolutamente falsos. Nada tienen que ver los dirigentes religiosos, incluso radicales, ni los traficantes de drogas que prefieren una calle tranquila, controlada por ellos y sin tanto escándalo policial. Sí que es cierta la presencia de bandas de jóvenes y adolescentes a los que se añaden cientos de otros muchachos convocados por SMS y que participan porque no quieren quedarse al margen de esa fiesta de la adrenalina.
La realidad pura y dura es que, detrás del conflicto y del desconcierto, lo que hay es una sociedad de jóvenes desvinculados, radicalmente desvinculados. Jóvenes franceses de origen inmigrado que no encuentran, en el modelo republicano y laicista que consagra, una teórica relación privilegiada entre la república y cada ciudadano, sin presencia de las comunidades -el peligroso comunitarismo que denuncia sistemáticamente el republicanismo laicista francés- y que acaba siendo un vivero de frustraciones, cuando el Estado es incapaz de responder a las múltiples expectativas que generan una sociedad de consumo y unos partidos que confunden las elecciones con una subasta.
El Estado, por fuerte que sea y sobre todo el Estado ideológico que niega toda presencia comunitaria en la vida pública, es incapaz de cohesionar una sociedad, sobre todo cuando más se necesita, en los tiempo difíciles, y se muestra particularmente incapaz de hacerlo en relación con los que viven en los márgenes de la sociedad. El problema no es de musulmanes. La mayoría de estos chicos que queman coches no ponen los pies en una mezquita al igual que sus otros coetáneos franceses de origen no visitan una iglesia. Seguramente si lo hicieran ahora, con el llamamiento insistente de los imanes, el problema se habría resuelto, porque sería gente vinculada por el compromiso religioso.
Los que aquí en España defienden un modelo de Estado a la francesa en su concepción laicista, los que impulsan una moral desvinculada, ya saben cuáles son las consecuencias. Y quienes las provoquen no tendrán necesariamente que ser hijos de inmigrantes, sino que bastará con que sean gentes desvinculadas criadas bajo el criterio de que no existe otra norma que la propia satisfacción. Si hay mucho dinero, esta orientación puede tener diversas salidas. Cuando éste escasea y las horas muertas se acumulan a lo largo del día, nace el vandalismo. Los ayuntamientos, que en España han intentado impedir el botellón, y la ciudad de Barcelona saben bastante de ese otro vandalismo de la desvinculación. Dejemos pues a los musulmanes en paz y reconozcamos cuáles son los males que genera esta sociedad de la desvinculación.
ForumLibertas.com
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Piripipi - martes 8 de noviembre de 2005 Mostrar Opciones
| Por: Piripipi |
| Fecha: martes 8 de noviembre de 2005 |
| Asunto: Re: NO ES EL ISLAM, SINO LA DESVINCULACIÓN |
| Responder citando |
| Peter-Pan escribió: |
Francia parece desconcertada ante el grave conflicto que viven sus calles y que, a lo largo de 10 días, se ha ido extendiendo por todo el país hasta alcanzar la dimensión de una verdadera revuelta. Es notorio que la clase política tiene muchas dificultades para interpretar el fenómeno y, por consiguiente, responder. El Gobierno ha oscilado, a lo largo de estos días, entre la mano dura, las promesas de ayudas económicas y la vuelta a la mano dura en un constante tejer y destejer. La simple lectura de los grandes diarios franceses hace ver bien a las claras que no saben muy bien cómo diagnosticar lo que sucede, quizás porque el diagnóstico altera a todo el sistema y no sólo la interpretación del mismo por la derecha o la izquierda.
La idea de que las denominadas ZUS (Zonas Urbanas Sensibles) eran lugares de donde se caía en la marginación, sin poder emerger de ella, es falsa. Los datos muestran que el 53 por ciento de su población ha abandonado estas “zonas urbanas sensibles” para buscar mejor acomodo y que otro 12 por ciento han cambiado de vivienda en las misma áreas, lo que se interpreta como una mejora de sus condiciones de vida. No es tanto que no exista movilidad social, sino sobre todo que las ZUS actúan como receptor de aquellas personas y familias que no consiguen dicha movilidad. Por consiguiente, las personas cambian pero los índices de paro y de fracaso escolar se mantienen con la llegada de nuevos contingentes.
Tampoco la pobreza literalmente entendida explica la revuelta. Ni empezó en las zonas más pobres ni son sus condiciones de vida, en términos españoles, tan malas como para justificar la desesperación que podría entrañar una reacción tan violenta y extendida de la noche a la mañana. Se ha dicho que eran las bandas organizadas, los traficantes y el radicalismo musulmán, los agentes que habían extendido el conflicto. Los dos últimos se han revelado absolutamente falsos. Nada tienen que ver los dirigentes religiosos, incluso radicales, ni los traficantes de drogas que prefieren una calle tranquila, controlada por ellos y sin tanto escándalo policial. Sí que es cierta la presencia de bandas de jóvenes y adolescentes a los que se añaden cientos de otros muchachos convocados por SMS y que participan porque no quieren quedarse al margen de esa fiesta de la adrenalina.
La realidad pura y dura es que, detrás del conflicto y del desconcierto, lo que hay es una sociedad de jóvenes desvinculados, radicalmente desvinculados. Jóvenes franceses de origen inmigrado que no encuentran, en el modelo republicano y laicista que consagra, una teórica relación privilegiada entre la república y cada ciudadano, sin presencia de las comunidades -el peligroso comunitarismo que denuncia sistemáticamente el republicanismo laicista francés- y que acaba siendo un vivero de frustraciones, cuando el Estado es incapaz de responder a las múltiples expectativas que generan una sociedad de consumo y unos partidos que confunden las elecciones con una subasta.
El Estado, por fuerte que sea y sobre todo el Estado ideológico que niega toda presencia comunitaria en la vida pública, es incapaz de cohesionar una sociedad, sobre todo cuando más se necesita, en los tiempo difíciles, y se muestra particularmente incapaz de hacerlo en relación con los que viven en los márgenes de la sociedad. El problema no es de musulmanes. La mayoría de estos chicos que queman coches no ponen los pies en una mezquita al igual que sus otros coetáneos franceses de origen no visitan una iglesia. Seguramente si lo hicieran ahora, con el llamamiento insistente de los imanes, el problema se habría resuelto, porque sería gente vinculada por el compromiso religioso.
Los que aquí en España defienden un modelo de Estado a la francesa en su concepción laicista, los que impulsan una moral desvinculada, ya saben cuáles son las consecuencias. Y quienes las provoquen no tendrán necesariamente que ser hijos de inmigrantes, sino que bastará con que sean gentes desvinculadas criadas bajo el criterio de que no existe otra norma que la propia satisfacción. Si hay mucho dinero, esta orientación puede tener diversas salidas. Cuando éste escasea y las horas muertas se acumulan a lo largo del día, nace el vandalismo. Los ayuntamientos, que en España han intentado impedir el botellón, y la ciudad de Barcelona saben bastante de ese otro vandalismo de la desvinculación. Dejemos pues a los musulmanes en paz y reconozcamos cuáles son los males que genera esta sociedad de la desvinculación.
ForumLibertas.com
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Esto de Libertas, no tiene nada. Más bien huele a doctrina. En los setenta, cuando estudiaba francés, en los libros de texto, ya se hacía referencia al famoso "chomage" en el que se encontraban los ciudadanos provenientes de los paises francófonos. Si habeís conocido la Francia de esa época, habreís visto los cafetines bastante concurridos por gente de estos países, haciendo uso del famoso "chomage". Lo primero que hacían al llegar, era apuntarse a el. Es cierto, que no existe razón por muy poderosa que sea, para arremeter contra la propiedad de los ciudadanos que poco o nada tienen que ver en lo que hacen los políticos. Los ghetos que se forman en los cinturones de las grandes ciudades, sin infraestructuras dignas, son una bomba de tiempo, que estalla de cualquier manera y en cualquier momento. Veamos lo que sucede aquí mismo, muchos inmigrantes, viven hacinados en pisos alquilados. Los colegios no son suficientes ni siquiera para los del lugar. El trabajo es cada vez más precario, los padres se desentienden de los hijos, tienes que hipotecarte de por vida para acceder un piso etc, etc. Creo que una palabra que se podría utilizar para intentar entender lo que está sucediendo, sería: EGOISMO. Vivimos inmersos en nuestros problemas cotidianos, intentando sacar a flote las cosas que a nosotros nos parecen "esenciales" como por ejemplo ¿a dónde nos vamos a ir de vacaciones? Damos X cantidad de dinero a través de nuestras cuentas bancarias para tal o cual ONG y con eso podemos dormir más o menos tranquilos. Todo el resto, queda demasiado lejos, aunque ahora se está aproximando peligrosamente. Honestamente, pienso que las políticas inmigratorias, son un verdadero fracaso, eso sí, tiene mucho que ver con la desvinculación.
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DEMARBELLA - jueves 10 de noviembre de 2005 Mostrar Opciones
| Por: DEMARBELLA |
| Fecha: jueves 10 de noviembre de 2005 |
| Asunto: Re: NO ES EL ISLAM, SINO LA DESVINCULACIÓN |
| Responder citando |
Pienso que la desigualdad que genera el capitalismo exacervado a que estamos llegando contribuye en gran manera a calentar los animos de la juventud. Los jovenes de hoy en día, sean de aqui ó de alla, tienen el convencimiento de merecerlo todo por el simple hecho de haber nacido. Quizas asi deberia ser, pero no lo es y dificilmente lo será. Los medios de comunicación y la TV en particular les acerca un mundo bello, lleno de lujos ( y no me refiero solo al verdadero lujo, si no a un "Doris Day Life" de pelicula, inexistente), donde premia la astucia más que la inteligencia, el dinero facil mas que el trabajo duro, la falta de conceptos basicos que regulen la convivencia y no la ley del mas fuerte que lleva al pandillismo y al falso heroe que domina a la masa. No quisiera estar en la piel de los gobernantes franceses bajo ningun concepto. Para mí es uno de los problemas más graves que se han generado en los últimos años, maxíme porque traerá cola y nos azotará a todos. En cuanto a que sean los islamistas, no lo creo, pero ya se sabe que la culpa siempre tiene que ser de alguien y a Francia le viene muy bien frenarnarlos, si tiene motivos que ofrecer........ nadie la criticará por las medidas que tome.
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