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El guerrero del Antifaz - lunes 31 de octubre de 2005 Mostrar Opciones
| Por: El guerrero del Antifaz |
| Fecha: lunes 31 de octubre de 2005 |
| Asunto: RICARDO SORIANO |
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DIARIO SUR 31/10/2005
Mucho más que el nombre de una avenida
De su mano llegó el príncipe Alfonso de Hohenlohe y la transformación de un pequeño pueblo costero en una potencia turística mundial La historiadora Ana María Mata defiende en su último libro el papel de Ricardo Soriano como verdadero «descubridor» de la Marbella actual
TEXTO: CRISTINA GONZÁLEZ / FOTOS: SUR Y JOSELE-LANZA / MARBELLA
Una mente inquieta
MILES de personas transitan a diario por la calle más céntrica y concurrida de Marbella. Es la arteria principal de la ciudad. Epicentro de tiendas de lujo, bancos e inmobiliarias que saben que su ubicación en la avenida Ricardo Soriano es una garantía de un establecimiento de primer nivel. Pero Ricardo Soriano no es sólo el nombre de una vía, aunque sea la más importante. Detrás de la denominación de esta avenida se esconde toda una vida apasionada y bohemia, la del marqués de Ivanrey, un espíritu aventurero que recaló en Marbella a mediados de los 40 para conocer los caladeros de atún del sur de España. Esa inocente visita a la costa malagueña cambió su vida y la propia historia de la ciudad, como defiende la historiadora Ana María Mata en su último libro 'Un hombre para una ciudad. Ricardo Soriano'. De la mano del marqués llegaron a Marbella el príncipe Alfonso y otros muchos nombres que obraron la transformación del pequeño pueblo costero en una potencia turística mundial. Sin esa primera visita, con la pesca como excusa, quizá el pasado y el presente serían distintos.
«Aunque el príncipe Alfonso continuó con mucho la labor de Ricardo Soriano el fue el primero que vino con visión turística a Marbella», asegura Ana María Mata, que ha querido rescatar en su obra, escrita en una ficticia primera persona del propio marqués de Ivanrey, la vida de un personaje clave en la historia de la ciudad y de la propia Costa del Sol desde su nacimiento en el seno de una familia de terratenientes de Salamanca hasta los últimos años que pasó en Marbella, donde falleció arruinado.
Rebelde
Según recoge la historiadora en su libro, no hay fecha exacta del nacimiento del marqués de Ivanrey. Fue entre 1898 y 1899, en Salamanca, y con la fortuna bajo el brazo. Su familia, aristócrata, poseía un vasto patrimonio en fincas en la provincia y se codeaba con las altas esferas europeas, ya que tenían residencias en Francia y en Biarritz. Pero Ricardo Soriano salió rebelde, aunque sin cortar la dependencia económica de su familia. «Le dijo a su padre que no iba a estudiar y que lo que quería era conocer París», afirma Ana María Mata, según ha podido conocer de boca de sus descendientes y allegados.
El marqués de Ivanrey comenzó así, con poco más de 20 años, un periplo de nómada alocado, mujeriego y bohemio. Al principio alternó sus estancias entre París y Biarritz. Se rodeó de un nutrido grupo de amigos con los que emprendió aventuras como recorrer la India y África en avioneta y dio rienda suelta a su creatividad con varios inventos. Siempre amparado por el patrimonio de sus padres. Pasaron más de dos décadas hasta que una casualidad le atrajo a Marbella.
Entre sus múltiples aficiones estaba la pesca del atún. «Alguien le habló de que en el Estrecho podía pescar muy bien», cuenta la autora del libro 'Un hombre para una ciudad. Ricardo Soriano'. Dicho y hecho. Aunque Málaga no era del todo desconocida para él, ya que su tía era la dueña del Palacio del Rey Moro de Ronda en el que había pasado varias vacaciones de pequeño, su paso por Marbella trastocó sus planes de ir de aquí para allá.
En aquella primera visita en 1943 se alojó en la casa de doña Elvira, germen del actual hotel El Fuerte. La que conoció a través de otro amigo anticuario con el que había hecho negocios en Francia y fue otra persona clave. «Fue la primera vez que vio la costa de Marbella. Le encantó, vio que el clima era delicioso», añade Mata.
Sólo tardó un año en volver con la mirada puesta en construir una casa donde seguir con sus fiestas y su vida alocada. Entre todas las huertas y los terrenos vírgenes puso sus ojos en El Rodeo. Era de ideas fijas. Decidió, después de comprar los terrenos por poco más de dos pesetas el metro cuadrado con la mediación de doña Elvira, no sólo construir su vivienda sino una venta y albergue a la que le dio el mismo nombre el mismo nombre. Unos bungalós a los que comenzaron a llegar amigos de la alta sociedad animados por sus comentarios de que era «un sitio virgen». De hecho, en esa época no se hablaba en Marbella de turistas sino de «veraneantes». Familias madrileñas o de otros municipios andaluces que tenían su casa para pasar las vacaciones. Pocas y conocidas por todos.
El marqués de Ivanrey tenía claro su proyecto. «Quería una Marbella de elite, de tronío, que se pareciese a la Costa Azul pero sin su parte negativa», apunta Ana María Mata. Y así lo hizo. Comenzó a llamar a sus conocidos para que invirtieran sus fortunas en la costa marbellí. Uno de ellos fue el príncipe Alfonso de Hohenlohe, con el que le unía un parentesco lejano: sus respectivas madres eran primas. Fue el padre de Alfonso de Hohenlohe el que se animó a comprar la finca de Santa Margarita para construir el hotel Marbella Club. Su hijo tomó al poco tiempo las riendas de los negocios y trajo a lo más granado de la 'jet set'. Actores, miembros de la realeza, empresarios. Fue el principio del esplendor turístico de Marbella, con Ricardo y Alfonso como grandes anfitriones.
Cine sonoro
Mientras, Ricardo Soriano siguió materializando otras ideas. «Compró un cine que se ubicaba junto a la avenida del Mar, que llamó el cine El Rodeo. Fue el primer cine sonoro de la ciudad», señala la escritora. También abrió un bar. Pero sus múltiples proyectos no se veían reflejados en sus ingresos. Explica: «Para la cuestión económica era muy malo. No era economista en absoluto y murió arruinado».
Vendió parte de su finca a José Banús para el puerto deportivo y dejó en manos de su última mujer el manejo de toda su fortuna. Fue su gran error, según recalca la historiadora. Sin esposa y sin dinero, murió con cerca de 90 años en una vivienda del antiguo Correos acompañado por su asistenta. Sus restos están enterrados en el panteón de la familia Hohenlohe. Una vida plena con un final amargo.
Encajar las piezas del puzzle que fue la vida del marqués de Ivanrey no fue tarea fácil para la historiadora marbellera Ana María Mata. Además de escudriñar en los archivos históricos del Ayuntamiento, tuvo la fortuna de conocer de viva voz algunas de las anécdotas que jalonaron los años de Ricardo Soriano en Marbella y sus andanzas anteriores por media Europa. Por casualidad, a través de una de sus hijas que reside en Ginebra (Suiza), dio con la nieta del marqués, descendiente de la única hija que tuvo y que también reside en Suiza.
Fotografías
Luz de la Gandra Soriano fue una mina de recuerdos. Fotografías, artículos que narraban pasajes de la vida de su abuelo o diplomas fueron tesoros que aportaron una valiosa luz al retrato del artífice de la Marbella turística. También lo fue el testimonio de Isidro Sierra, administrador de Soriano en su etapa en Marbella.
Uno y otro pusieron un granito de arena esencial para hilvanar un capítulo con nombre y apellidos fundamental en la historia de la ciudad. «La primera parte de su vida era lo desconocido aquí. No sabíamos nada de él de antes de que llegara a Marbella ni por qué vino aquí por primera vez», subraya. Ahora su vida es como un libro abierto.
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El guerrero del Antifaz - lunes 31 de octubre de 2005 Mostrar Opciones
| Por: El guerrero del Antifaz |
| Fecha: lunes 31 de octubre de 2005 |
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Este libro es una aportación interesante a la historia de Marbella. Lástima que su estilo novelesco le haga perder rigor científico. No estoy deacuerdo en que Soriano fuera el descubridor de Marbella, los de contemporánea sabemos que hay antecedentes muy importantes y entre los más destacados el de Ramiro Campos Turmo, ese que en los años veinte fue defendiendo por toda España su idea del Jardín de España en Marbella y Costabella. Lo de la Costa Azul ya lo había escrito Turmo antes y es que eso era más que habitual. Antes, a finales del XIX, unos ingenieros querían crear un balneario en Marbella.
No me gusta tampoco que se hable de descubridores, me gusta más la escuela de historia social y económica, porque para comprender la historia no es suficiente con saber mucho de la vida de un personaje. Marbella se hizo turística no por el descubrimiento de nadie sino por una dinámica de ocupación especulativa de las zonas balnearias vírgenes que había empezado en el siglo XIX, pero que en Marbella comenzó un poco más tarde. Me interesa más la aportación del Franquismo para convertir Marbella en una ciudad turística, con ministros y altos funcionarios a través de testaferros o sin ellos que comenzaron a invertir en Marbella por medio de grandes, grandísimas parcelas de terrenos (Girón, Solis, el que estaba detrás de José Banús, etcétera). Puerto Banús-Nueva Andalucía está aún pendiente de investigar (fue en su inauguración la única vez que vino Franco a Marbella). Ricardo Soriano fue una anécdota, pues montó su chiringuito para divertirse, pero en realidad no aportó nada económica y socialmente a Marbella, quizá un poco de propaganda entre sus amigos aristócratas.
Que pena que la Señora Mata, que es buena historiadora, prefiera la novela al estudio científico y riguroso. Le animo a que siga investigando y que nos cuente "historias de verdad".
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